La innovación formativa es la estrategia de adaptación a las transformaciones. Aquellas en las que están sumidos todos los agentes y actores económicos del sector. Los marcos metodológicos de estudio y aprendizaje se están agilizando, en todos sus frentes. Definir cuál es la mejor manera de aprender nos sitúa en el camino de la introducción de novedades, valorando constantemente aquellos elementos que deben mutar hasta unq aplicación plenamente exitosa.

La formación profesional para el empleo en el ámbito de la logística y el transporte (FPELyT) ha de orientarse hacia el impulso de una nueva cultura formativa. La capacitación basada en herramientas participativas, el autoaprendizaje, las técnicas colaborativas, la inteligencia de negocio llevada al proceso de aprendizaje y el uso de nuevas tecnologías se encuentran en un escalón incipiente, pero no siempre con una estrategia metodológica enfocada a las necesidades del sector y su mercado profesional, a través de las necesidades de aquellos que se forman-
La motivación hacia la innovación precisa de personas capaces de favorecer el cambio organizacional de las empresas con más dificultades para ello.
Las especialidades formativas son la agrupación de competencias profesionales, contenidos y especificaciones técnicas. Pues bien, éstas se encuentran a una distancia considerable de las necesidades mercantiles de las empresas, sus modelos formativos están carentes de proyectos formativos innovadores. La gestión futura de la innovación organizativa y tecnológica necesita que evolucionen a un ritmo similar. La brecha no sería digital o tecnológica, se agrandaría en términos de productividad.
El instrumento de acreditación oficial de cualificaciones profesionales son los Certificados de profesionalidad. Acreditan el conjunto de competencias profesionales para un desempeño laboral con identidad en el sistema productivo. La forma habitual de obtenerlos es realizando una formación formal superando los módulos correspondientes de la estructura formativa del certificado.
La implementación de estrategias metodológicas ágiles ha abierto un campo de innovación muy particular y atractivo. Son necesarias para atacar aquellas señales que el sector envía a los aprendices, a los noveles, a los principiantes. Incluso a las personas más curtidas, experimentadas y veteranas. Esas señales obligan a la formación a percibir y asimilar la complejidad, a conectar áreas de gestión y distintas facetas profesionales, a la comprensión de nuevos conceptos y paradigmas, a la utilidad de nuevas técnicas y herramientas de gestión. A situarnos al mismo nivel y al mismo ritmo que el sector demuestra con su apuesta tecnológica.
El trampolín innovador sugiere dedicar gran parte del esfuerzo a diseñar experiencias de aprendizaje. Simultanear la variedad mediante simulaciones, con aplicaciones informáticas actuales, la reproducción de roles y el trabajo en equipo, no permiten aprender más, sino aprender mejor.
Por tanto, denominamos innovación formativa al diseño y puesta en marcha de nuevas experiencias de aprendizaje. Sus claves son:
• Demostrar un absoluto convencimiento: atreverse y romper barreras.
• Orientarse al alumnado: sus circunstancias y necesidades de aprendizaje.
• Dedicar tiempo y esfuerzo.
• Validar la experiencia de aprendizaje por ambas partes.
• Destinar recursos actualizados, bien planteados en los proyectos formativos y programaciones didácticas. El recurso gratuito lo es porque está obsoleto, ha sido superado. La industria, la empresa, los profesionales se encargan de ello.
Ser ágiles significa que tanto el cuerpo docente como el alumnado muestran su inconformismo a pesar del buen resultado obtenido. Tras las experiencias prácticas siempre se detectan aspectos de mejora o nuevas formas de explorar y conectar con los contenidos teóricos ya estudiados. Nos devuelve a una posición de partida, de inicio, de salida; a replantear lo establecido y a revisar la propia metodología.
Las metodologías ágiles crean una dinámica sinérgica. Aprendemos gracias a las imágenes que creamos en nuestra mente y no a partir de la suma del conjunto de información que recibimos en forma de contenidos. La complejidad irradiada por el sector LyT estará cifrada por la forma en que el alumnado la percibe. Los resultados hacen que ya no puedas escapar de ella. Cada sesión formativa se convierte en la barrita energética que va enriqueciendo el proceso de aprendizaje, docente y alumnado dan más de lo que ofrecían en un primer momento. La suma de experiencias y métodos ágiles de aprendizaje, hacen emerger propiedades que por separado no se percibirían. La mayoría convendremos que el todo es mayor que la suma de todas la partes.
La FPELyT no puede quedarse en el plano de lo conceptual, enriquecida con ejemplos y actividades de aula con solucionarios predefinidos. Es posible ir más allá. Debemos conocer el impacto de una determinada toma de decisiones por los resultados obtenidos. Por eso la enseñanza radica en hacer y reaccionar a sus efectos. Las alumnas y los alumnos son los futuros profesionales de las empresas, ignorando, por cierto, su fecha de nacimiento. Son los que necesitan enfrentarse a problemas reales cuya complejidad sea escalable. El ancho del cauce de un río puede ser cruzado con botes de troncos. Una vez conseguido, podemos aspirar no solo a cruzarlo sino a navegar por él. Si depuramos la navegación, podemos aspirar a crear una utilidad, es decir, pescar o desplazar bienes y personas. ¿Nos conformamos? No. Vamos a ansiar a cruzar océanos ampliando la utilidad conseguida hacia la cobertura de necesidades y resolución de problemas en mi entorno. Necesitamos ser más ágiles cuando nos formamos.
Recientemente se han producido una serie de modificaciones legislativas que afectan a los modelos tradicionales de gestión del sector. Los logísticos actuales y futuros tienen una asignatura pendiente. Básicamente pretenden definir una Cadena del Transporte en la que la variedad de modelos negocios que concurren puedan pervivir, poniendo el acento en las condiciones sociales de los conductores profesionales. La mejora de los procesos logísticos debe producirse sin dejar por el camino a sujetos en su misma necesidad de progreso, mejora y buenos resultados financieros. Podemos citar:
• Responsabilidades relativas a la sujeción de la carga.
• Prohibición de la tarea de carga y descarga asignada a conductores/as profesionales, con sus matices y excepciones.
• Código de buenas prácticas mercantiles durante la contratación del transporte de mercancías por carretera, por ejemplo, a la revisión obligatoria del precio del transporte.
• Proteger el coste mínimo individual de la prestación de un servicio.
• Documentar la relación contractual entre cargadores, porteadores y transportista en profundidad, mediante una serie de reglas y principios básicos, primando la demostración y la transparencia de todos los elementos del servicio, y tendiendo a la estandarización para mejorar su interpretación.
• Incorporación del principio ‘VUELTA A CASA’ durante la planificación y programación de rutas y cargas cuando entra en juego la normativa de tiempos de conducción y descanso.
• La evolución técnica definitiva hacia el tacógrafo inteligente desde el analógico y el digital.
• Obligación de elaborar el contrato de transporte con un contenido mínimo, apostando definitivamente por la utilización de la carta de porte electrónica.
Es un nuevo paradigma de gestión al cual la FPELyT debe sumarse ya. Porque sugiere evolución, adaptación, nuevos métodos, nuevas estrategias y operativas, repensar prácticas desafortunadas. El Sistema de Formación para el Empleo posee una serie de fines y principios, se pueden consultar en el siguiente enlace https://www.fundae.es/formacion. Bien, se deben demostrar, sabiendo que hay un nuevo marco en el que la innovación pendiente se encuentra en el ámbito de la gestión. Apoyémoslo desde unas experiencias formativas a la altura, o no podremos crecer todos juntos.


METODOLOGÍAS ÁGILES, UN PRINCIPIO INNOVADOR.

La propuesta parte de introducir técnicas de trabajo en el aula orientadas al desarrollo. Se concibe el trabajo de los estudiantes mediante iteraciones. Durante el proceso de aprendizaje se ejecutan las actividades necesarias según el requerimiento planteado en un marco temporal restringido, por tanto, exige una planificación concienzuda. Cada sesión, según el esquema de estructuración de una sesión, se comprueba lo que se va haciendo, se resuelven los problemas dados. El objetivo es la revisión y mejora de la fase anterior en cada iteración. Desde atrás, vamos avanzando hacia delante.
Se trata de ir ajustando los resultados y respondiendo a las exigencias reales y exactas del alumnado. Cualquier mínimo cambio puede suponer cambiar completamente el resultado.
A medida que se van cumpliendo unas reglas sencillas, las actividades pasan al siguiente estado de validación. Siempre de una forma muy visual, transparente, estructurada y dinámica de conocer el estado de las tareas y su flujo de trabajo. Es así como los profesionales del sector se enfrentan a su mercado objetivo para ser más competitivos y productivos, ¿verdad?, donde prima la inestabilidad de las tendencias y de la demanda. Cualquier pequeña variación de una sola variable de la gestión del negocio, provoca un efecto látigo para el que hay que estar muy preparados.
Las metodologías se definen como sistemas de trabajo flexibles. Se adaptan a las condiciones de lo que está programado. Asumen cambios durante el proceso y ponen en valor la opinión y los resultados de todo el alumnado. En consecuencia, se pretende generar resultados más rápidos y mejores. Se resumen como una forma de crear entregas frecuentes, basadas en la simplicidad, que motiven a la clase y permitan una mejora continua. En las que el recurso interactivo sea aprovechado para emular, por ejemplo, situaciones empresariales cotidianas en el transporte que afecten a los presupuestos comerciales, contratación de los servicios, la gestión de la seguridad y productividad de la flota, los índice de ocupación y actividad de los vehículos, el control de gestión (costes) o la liquidación de horas y servicios.

Proceso de metodologías ágiles aplicado al aprendizaje.

La FPETyL adolece de orientar la acción formativa sistemática para la dirección total del aprendizaje, que abarque el estudio de los métodos de enseñanza y los recursos que se van a aplicar para estimular positivamente el aprendizaje y la formación integral y armónica del alumnado.
El aprendizaje no puede estar al margen de la enseñanza, ambos son complementarios. No es posible aprendizaje sin enseñanza y viceversa. La enseñanza no se refiere a la actividad docente, ni el aprendizaje al estudiante, ambos enseñan y aprenden como parte de un proceso bien concebido, fundamentado y conducido con una visión profesional propia de personas de ciencia y de empresa, que aplican técnicas para encontrar de la forma más rápida los objetivos que se manejan. Y ahí es donde surge el clima para implementar actividades con valor añadido que permitan a dicho conjunto crear y producir resultados.
Toda la dinámica y la dialéctica del proceso de enseñanza-aprendizaje es dinámico, abierto, flexible y está en constante construcción y desarrollo. El rol del estudiante no queda relegado al del docente, sino que contribuirá a la adquisición de las competencias profesionales y objetivos didácticos.
Ser ágiles deberá tener reflejo en el proyecto formativo. Un documento que no puede consistir en copiar y pegar términos indiscriminadamente. Las metodologías ágiles incentivan la propuesta docente innovadora, crean el marco, el caldo de cultivo, la inspiración. La estrategia metodológica empieza a ser reconocible, porque se mide a sí misma.
• El alumnado y su interacción, por encima de las actividades y las herramientas, las cuales no siempre gustan, apetecen, motivan, estimulan, entusiasman o son efectivas.
• La dinámica que funciona frente a la impartición exhaustiva.
• La colaboración con el alumnado, por encima de la desatención y la intransigencia.
• La respuesta al cambio, por encima del seguimiento apático y exacerbado de una planificación estándar.
Mediante las metodologías ágiles se pretende ir adaptándonos al cambio drástico que ha sufrido el mundo del trabajo. En las empresas y organizaciones la gestión avanzada es menos jerárquica y más horizontal. La autonomía, la capacidad de decisión, la creatividad y adelantarse a las demandas externas, es lo que nos hace mejores en el trabajo. Innovar y responder rápidamente al mercado, a los clientes o modificaciones normativas, es una necesidad para todas ellas.
¿Por qué hay que esperar? ¿Por qué no empezamos con los estudiantes en FPELyT? Trabajemos desde el sector formativo por generar un ámbito de aprendizaje en movimiento, puesto que estamos en una época en constante cambio e incertidumbre.


Las metodologías ágiles son una forma iterativa de trabajar generando motivación, constancia y responsabilidad, haciendo el trabajo más rápido y mejorando según los resultados que se vayan dando.


La educación frontal ya no es suficiente. Los ciudadanos, incluidos los estudiantes, somos cada vez más activos gracias a la tecnología. La búsqueda de métodos transparentes fomentando la participación permite dejar caer la careta de que el docente es esa autoridad que nunca falla, y quizá hace falta algo más. Es la explicación por la que aterrizan en algunas esferas de la formación sectorial, profesionales en activo muy cualificados del sector, a pesar no reunir competencias docentes ni ser acreditados por algún sistema que lo homologue.
¿El qué hace falta bajo mi punto de vista? Ya no podemos centrarnos en una FPE dirigida por el docente, sino dirigida por el alumnado. El docente determina el porqué y el qué, y los estudiantes, en grupos de trabajo, determinan el cómo. ¿Qué expresaría un estudiante en FPE?
• Necesito un guía que me respete y valore mis opiniones.
• Necesito conectar, compartir y colaborar.
• Mis intereses, gustos, pasiones y talentos permiten aumentar mi potencial.
• Quiero realizar trabajos relevantes y reales, conocer el valor que tienen en la realidad.
• Deseo un proceso de aprendizaje a la medida de cómo me relaciono en el entorno.
Las metodologías ágiles, por tanto, son una manera de colaboración activa, busca la co-creatividad. Los estudiantes trabajan juntos en tareas y proyectos en equipos autogestionados. Pueden planificar sus propias actividades, adaptándose a sus propias decisiones según el progreso demostrado. La transparencia y la libertad de acción en cada tarea y proyecto aumenta las propiedades del proceso de aprendizaje, tanto individual como en equipo, tanto para atender una normal evolución, como para atender una evolución menos satisfactoria, que denote prestar más atención a la diversidad.
Desde una estructura general de actividades cortas, frecuentes, de resolución y entrega rápida, las cuales no perecen el día que se corrigen y se consigue una nota, sino que sirven como base y herramienta de trabajo para aproximarnos a los demás contenidos y unidades didácticas que vayan llegando. La evaluación continua se refuerza. Por tanto, los estudiantes son responsables de ese progreso, reflexionan sobre cómo han hecho las cosas y pueden acudir a su equipo de trabajo, y a su propio trabajo, para plantear cambios o mejoras.
Las competencias profesionales pueden ser alcanzadas con éxito porque las metodologías ágiles generan confianza, placer, motivación, implicación, responsabilidad. El trabajo se hace más rápido para mejorar antes los resultados, y si en algún momento no es así, la reformulación de las acciones previstas es igualmente rápida. Lo considero la mejor manera de que los estudiantes experimenten de una forma natural un desarrollo personal positivo. Y así lo creo porque entiendo el desempeño profesional bajo este mismo prisma.
En definitiva, las metodologías ágiles se sustentan en cuatro pilares: comunicación, confianza, participación y responsabilidad.

¿CÓMO FUNCIONAN LAS METODOLOGÍAS ÁGILES?

Hemos referido anteriormente que el porqué y el qué serían responsabilidad del docente. El docente, el aula y los materiales didácticos son parte del equipo. En una empresa es igual si hacemos un paralelismo entre líderes, ambiente y equipo de trabajo, y los medios y recursos dispuestos por la empresa.
• El CÓMO es responsabilidad del alumnado, desarrollan algo más que solo lo cognitivo. Los estudiantes determinan su propio proceso de aprendizaje y enseñanza.
• El proceso de aprendizaje se vuelve más transversal y los límites entre los contenidos se difuminan para una mejor asimilación, más integrada y menos salpicada o parcializada.
• El docente enseña a trabajar en equipo, de forma transparente según un plan digitalizado para consultas y ajustes constantes, creando espacios digitales o analógicos en el que los trabajos realizados permanezcan vivos, siendo útiles para futuras acciones de aprendizaje en las siguientes unidades didácticas.
• Conforme los estudiantes y el docente progresan, adquieren más experiencia, el propio docente empieza a cambiar su rol por un supervisor del proceso y no del individuo.
• El docente suministrará más o menos material, más o menos objetivos, más o menos responsabilidades, en función del grado de madurez de cada equipo de trabajo.
• Cada tarea o proyecto concluirá con una autorreflexión y retroalimentación, con la que mejo-rar el proceso de aprendizaje. Es una de las mejores formas de autoevaluación docente.

CONSECUENCIA DE LA INNOVACIÓN FORMATIVA EN EL SECTOR

La FPETyL tiene que demostrar que es una parte nuclear de los procesos de innovación tecnológica e investigación aplicados a los procesos logísticos.
La diligencia de nuevos modelos económicos asociados a la transición ecológica, la sostenibilidad ambiental, la digitalización, la distribución capilar eficiente o la satisfacción de las nuevas necesidades de clientes y consumidores sin impacto social, precisa también de una FPE movilizadora de toda la innovación que madura y modifica las formas de pensar y hacer las cosas. La innovación debe llamar a la innovación. La creación debe llamar a la creatividad. No matemos la innovación, vamos a crear sin más ambages desde el ámbito formativo.
La innovación metodológica se está centrando en un aprendizaje más activo y menos afirmativo. Un aprendizaje basado en retos, es decir, la solución de problemas a corto, medio y largo plazo mediante:
• Estudios de caso y resolución de supuestos prácticos, incentivando el descubrimiento y la investigación. Desde la misma óptica empresarial enfrentada a su propia viabilidad.
• Elaboración de trabajos ofreciendo distintas opciones para fomentar la producción propia y creativa. La orientación al cliente es una máxima de la gestión logística, y para ello hay que plantear diferentes alternativas, flexibles y creativas. Involucrar a los clientes en la calidad de tu servicio es una competencia profesional clave.
• Dinámicas grupales para la exposición de resultados y su correspondiente valoración. La empresas que basan sus decisiones en hechos, con el compromiso y participación de la plantilla, elevan el rendimiento de sus procesos y procedimientos de trabajo.
• Técnicas de trabajo basadas en el cambio del entorno: piensa, diseña y crea.
• Evaluación progresiva y autónoma.
• Obtención de certificaciones complementarias por el uso de aplicaciones informáticas durante la acción formativa.
• Sesiones prácticas con expertos mediante distintas vías de encuentro o comunicación que acercaran al alumnado a ámbitos del sector vinculados con la adquisición de sus competencias profesionales, como por ejemplo: manejo de los tiempos de conducción y descanso con el tacógrafo, los servicios de un agente de aduanas, la tecnología en vehículos industriales y comerciales, el aseguramiento físico y jurídico de la mercancía o el marketing digital aplicado al sector.
• Uso de herramientas profesionales y actuales.
Los proyectos formativos innovadores en FPE ligados al sector, se pueden centrar en las siguientes áreas:
• Renovación de las flotas con vehículos eléctricos y conectados.
• Desarrollo técnico para la práctica en la Industria 4.0 y la Intralogística 4.0.
• Internet de las cosas para monitorizar las condiciones de seguridad y salud en el trabajo relativas a la manipulación de mercancías en todas las fases logísticas.
• Competencias para el emprendimiento en el ámbito de la movilidad, la logística comercial y el transporte de mercancías.
• Inteligencia de negocio mediante cuadros de mando y análisis de datos.
• Mejora tecnológica de los procesos de picking y packing.
• Integración de distintos sistemas operativos que cohabitan de forma simultánea en las fases de distribución, almacenamiento y transporte.
• Digitalización de procesos de trabajo a lo largo del flujo de materiales y del flujo de información.
• Herramientas de realidad aumentada y realidad virtual en entornos de almacén.
• Aportaciones de sector con servicios y soluciones a los procesos de descarbonización de la económica y expansión de la economía circular.
• Mantenimientos predictivos, inteligentes y sostenibles de los principales activos.

Félix Sánchez
Consultor y docente en logística y transporte.
LOGISDACTICA